Yo siempre me he jactado de la sinceridad que se puede hallar en una plática virtual, donde no interfieren presiones como la llamada “diplomacia” y todas esas patrañas que nos hacen revolcarnos en el fango de la hipocresía… HASTA HOY.
No puedo mas que dar mi propio testimonio, sobre lo bellas que son las amistades que iniciaron a distancia, gracias a la bendita tecnología, y que continúan tras los años… algunas incluso como algo REAL, tangible.
Todo eso lo atribuyo a que todo ese proceso inicia sin presiones, sin la búsqueda de aprobación, ni prejuicios, sin la paranoica idea de que el otro te esté observando, criticándote vorazmente.
Estás frente a tu computadora, y hasta tus titubeos pueden excusarse con un “estoy platicando con otras N personas”, “no escribo tan rápido”, “estoy haciendo tarea” o cualquier otra cosa, que ni siquiera se molestarán en preguntarte (bueno… hay excepciones~~~), así que puedes pensarte bien las cosas antes de meter la pata y dar una mala impresión.
A la larga, tú y la otra persona habrán tenido tantas charlas elocuentes, se habrán percatado de lo mucho que tienen en común, y de que esa amistad vale la pena al menos para cruzar palabras, que la sinceridad se hará más presente cada vez.
Esa persona a la que le mentiste con tu edad ahora sabe la verdad, y no le importa porque ya te conoce más allá de una cifra irrelevante como esa (que a pesar de las etiquetas, no guarda ninguna relación con la madurez ni con la compatibilidad de mentes), y quizá también te confiese alguna mentirilla piadosa que te dijo en su intento por prevenir que lo borrases de tu lista.
Muchas veces ambas personas viven relativamente cerca, y eso podría disminuir todavía más las farsas, por la misma esperanza de conocerse, así que… cuando se da el encuentro frente a frente, seguramente ya tendrán un tópico de conversación bastante frecuente, y no se necesitará mucho tiempo para explicar esas ~exageraciones~ que luego damos en nuestros datos.
…a fin de cuentas, en Internet ese obstáculo de “juzgar al libro por su portada” se salta con facilidad, aunque irónicamente talvez sea por el mismo hecho de que es más fácil mentir sobre tu apariencia que acerca de tu psique.
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